El masaje deportivo, para qué, por qué y cuándo aplicarlo

Todo deportista de medio o alto nivel de competición debe cuidar su cuerpo con revisiones constantes tanto en el médico como en el fisioterapeuta. A veces también es recomendable hacer una visita al psicólogo, debido a las presiones que estos niveles exige. En la visita al fisio o quiropráctico vamos a centrar las siguientes líneas, y es que el masaje deportivo es, de todos los existentes, el que está más centrado en la competición. Y no se basa en una técnica tradicional de masaje, sino que éste es más profundo e intenso, teniendo otras finalidades aparte de la relajación de los músculos.

¿Cuál es el propósito de este masaje?

Masaje en la zona del deltoides y cervical El tejido muscular de un deportista debe ser controlado en todo momento, evitando así elongaciones, roturas o micro roturas inesperadas. Aparte de evitar estos males, el masaje deportivo es el encargado de optimizar de manera satisfactoria, el rendimiento muscular, disminuir la fatiga de los músculos implicados en los gestos deportivos más exigentes, eliminar residuos, toxinas y otros materiales de desecho, realinear las fibras musculares y activar la circulación habitual en reposo de la sangre por todo el cuerpo, sobre todo por las zonas de mayor tensión muscular y trabajo.

Toda sesión cargada de ejercicios físicos de alta intensidad, debe ir acompañada de un buen masaje muscular centrado en estas finalidades y estas zonas mayormente implicadas. Conseguiremos así una recuperación completa de todo el cuerpo y una preparación óptima para la próxima actividad deportiva. Pero no sólo los deportistas de alta competición debería someterse a estos masajes, ya que otras personas que se recuperan de lesiones musculares o que practican de vez en cuando algún deporte, deben asistir a alguna sesión de éstas para recuperar el cuerpo tras una actividad fuera de lo común.

Frecuencia

Podemos aplicar un masaje deportivo antes y después de la competición, pero es recomendable hacerlo antes de cada partido de alta competición, y preferiblemente que lo haga un fisioterapeuta profesional de confianza que se haya formado en el apartado deportivo especialmente. Con ello, conseguiremos una mayor seguridad con nuestro cuerpo y con la persona que te lo haga. Tu cuerpo lo agradecerá y tú también al ver cómo la actividad deportiva posterior se te hace algo más llevadera y sencilla, teniendo que realizar menores esfuerzos para solventarla de la mejor y más eficaz forma.

El masaje deportivo consiste en una serie de maniobras con efecto analgésico en los grupos musculares implicados, sobre todo en aquellos que guardan una mayor tensión tras la actividad. La carga de entrenamiento es la causante de este estado de tensión permanente que debe ser relajado y llevado a la normalidad lo antes posible por un especialista. Este masaje combina estiramientos, compresiones, presiones, fricciones y tonificaciones con un masaje conocido como sueco.

Etapas del masaje deportivo

Para llevar a cabo una rutina de masajes deportivos, el individuo debe someterse a varias sesiones divididas de la siguiente forma:

    Pre-competitivo: antes de la competición se debe realizar una primera sesión de masaje deportivo, concretamente entre unas cinco y veinticuatro horas antes de la actividad o un duro entrenamiento. En este momento el masaje servirá para aumentar la circulación sanguínea, temperatura y la elasticidad muscular. Se debe aplicar usando una combinación de glicerina con alcohol para aumentar la temperatura de los músculos más rápidamente. También ha de hacerse de forma profunda y fuerte mediante movimientos de fricción. La duración de esta sesión debe depender del tiempo que se tome para cada grupo muscular. Este debe ser de entre cinco y siete minutos en cada uno de ellos.

    Post-competitivo: esta fase del masaje muscular se debe aplicar entre los cuarenta y cinco minutos después del fin de la actividad y cinco horas como máximo. En esta ocasión, con este masaje se facilita la desaparición de las contracturas y toxinas provocadas por el sobre entrenamiento deportivo. Del mismo modo mejoraremos el aporte sanguíneo a los músculos trabajados. Para llevarlo a cabo deberemos utilizar jabón para limpiar previamente el sudor. Más tarde, usar movimientos de sacudidas, vibraciones y percusiones en las zonas implicadas para relajar los músculos. Esto nos llevará un total de diez minutos.

    Mantenimiento: para todo deportista que pueda permitírselo o el de alta competición, el cual siempre tendrá en su equipo varios especialistas en la materia, debe aprovecharse de varias sesiones de mantenimiento durante la temporada. Este masaje deportivo de mantenimiento deberá aplicarse con un objetivo claro, diagnosticar posibles contracturas que ocasionen, a la larga, lesiones irreparables. Se debe llevar a cabo, como modo más razonable y recomendable, cada dos semanas. Como finalidad también tendremos la eliminación de la fatiga muscular y el mantenimiento de un buen grado o nivel de elasticidad. Para aplicarlo se debe utilizar aceites y cremas mediante amasamientos, vaciados y roces en las zonas más delicadas y que más trabajo tienen durante la semana.

Esperemos que este artículo haya servido para aclarar un poco más el tema del masaje deportivo y de competición, su aplicación, frecuencia y tiempo empleado en todos ellos. Además de la forma o movimientos utilizados por los especialistas para llevar a cabo esta actividad. Si sois de los que emplea estos masajes habitualmente para relajar la musculatura y el cuerpo en general, podéis opinar libremente abajo y contarnos vuestra experiencia personal.

Via sportadictos.com

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