La meditación puede ayudar a reducir la ansiedad, la depresión y el dolor

Los programas de meditación pueden resultar útiles a la hora de reducir el estrés psicológico y distintos problemas de salud asociados al estrés –entre otros, la ansiedad, la depresión o el dolor–. Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (Estados Unidos) y publicado en la revista JAMA Internal Medicine.

En palabras del doctor Madhav Goyal, director de la investigación, “los profesionales clínicos deben ser conscientes de que los programas de meditación pueden reducir de forma leve a moderada múltiples dimensiones negativas del estrés psicológico. En consecuencia, los médicos deberían estar preparados para hablar con sus pacientes sobre el papel que la meditación puede jugar a la hora de afrontar el estrés psicológico, muy especialmente en los casos con una sintomatología leve”.

Y es que como puntualiza el doctor Goyal, “meditar no implica sentarse y no hacer nada. Eso no es verdad. La meditación es un entrenamiento activo de la mente para incrementar la atención, un resultado para el que los distintos programas de meditación se ajustan de maneras diferentes”.

Efecto positivo

Para llevar a cabo la investigación, los autores revisaron 47 ensayos clínicos ya publicados y llevados a cabo con un total de 3.135 participantes.

Los resultados mostraron que el 5-10% de las personas que practicaban una meditación plena mejoraban sus síntomas de ansiedad, así como que un 10-20% lograba una mejoría de la sintomatología asociada a la depresión.

Por su parte, y por lo que respecta al dolor, la meditación también se asoció con un efecto positivo, si bien los investigadores no pudieron identificar qué tipo de dolor es el que más se beneficia con esta práctica.

Sin embargo, como explican los autores, “nuestros resultados no mostraron que los programas de meditación tuvieran un efecto positivo sobre la atención, el estado de ánimo, los hábitos alimenticios, el uso de sustancias, el sueño o el peso. Es más; tampoco hemos observado que los programas de meditación sean mejores que los tratamientos activos, caso del ejercicio o de la farmacología”.

Fuente somospacientes.com

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