Técnicas de relajación para personas mayores

El encontrarse en un estado relajado es siempre placentero y hace que estemos más sanos. En el ritmo del día a día y con el estrés que vivimos es prácticamente imposible andar por la vida relajado; pero sí es importante buscar momentos para la relajación.

Parece que las personas mayores no sufrimos estrés y que no tenemos que recurrir a técnicas de relajación, pero la realidad es que cada sía tenemos más preocupaciones y más temas en nuestra lista de cosas por hacer.

Las investigaciones han demostrado la eficacia de los procedimientos de la relajación en el tratamiento de muchos problemas relacionados con la tensión como: el insomnio, la hipertensión, dolores de cabeza, el asma bronquial, problemas de sueño y la tensión general.

Hay muchas técnicas para conseguir la relajación, una de ellas es la técnica de la relajación muscular progresiva de Jacobson.

Jacobson argumentaba que ya que la tensión muscular acompaña a la ansiedad, uno puede reducir la ansiedad aprendiendo a relajar la tensión muscular.

También descubrió, Jacobson, que el procedimiento de relajación es efectivo contra la úlcera, insomnio, y la hipertensión.

La manera de relajarse con esta técnica es sentarse en una silla confortable sin reposabrazos, o bien acostándose en una cama. Ponerse tan cómodo como sea posible (no utilizar zapatos o ropa apretada) y no cruzar las piernas. Hacer una respiración profunda completa; hacerlo lentamente. Otra vez. Después alternativamente tensamos y relajamos grupos específicos de músculos. Después de tensionar un músculo, este se encontrará más relajado que antes de aplicar la tensión. Se debe concentrar en la sensación de los músculos, específicamente en el contraste entre la tensión y la relajación. Con el tiempo, se reconocerá la tensión de un músculo específico y de esta manera seremos capaces de reducir esa tensión.

Los grupos musculares que se relajan son: manos, brazos, hombros, nuca, cara, mandíbula, cuello, tronco, abdomen y piernas entre otros.

    Empecemos por la FRENTE. Arrugue la frente todo lo que pueda. Note durante unos cinco segundos la tensión que se produce en la misma. Comience a relajarla despacio, notando cómo los músculos se van relajando y empiece a sentir la agradable sensación de falta de tensión en esos músculos. Relájelos por completo y recréese en la sensación de relajación total durante unos diez segundos como mínimo.

    Seguidamente, cierre los OJOS apretándolos fuertemente. Debe sentir la tensión en cada párpado, en los bordes interior y exterior de cada ojo. Poco a poco relaje sus ojos tanto como pueda hasta dejarlos entreabiertos. Note la diferencia entre las sensaciones.

    Siga con la NARIZ Y LABIOS. Arrugue la nariz, relájela. Arrugue los labios, relájelos. Procure que la tensión se mantenga durante unos cinco segundos y la relajación no menos de diez.

    Con el CUELLO haga lo mismo. Apriete su cuello tanto como pueda y manténgalo tenso. Vaya relajando los músculos lentamente, concentrándose en la diferencia entre tensión y relajación y deléitese en esta última.

    Seguidamente, céntrese en el BRAZO. Levántelo, cierre el puño cuanto pueda y ponga todo el conjunto del brazo lo más rígido posible. Gradualmente vaya bajando el brazo destensándolo. Abra lentamente la mano y deje todo el brazo descansando sobre el muslo.
 Repítalo con el otro brazo


    Haga exactamente lo mismo con las PIERNAS.

    Después incline su ESPALDA hacia adelante notando la tensión que se produce en la mitad de la espalda. Lleve los codos hacia atrás y tense todos los músculos que pueda. Vuelva a llevar la espalda a su posición original y relaje los brazos sobre los muslos. Vuelva a recrearse en la sensación de relajación durante un tiempo.

    Tense fuertemente los músculos del ESTÓMAGO (los abdominales) y repita las sensaciones de tensión y relajación al distender los músculos.

    Proceda de igual forma con los GLÚTEOS y los MUSLOS.

Via lacasadelosmayores.com

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