Los beneficios del yoga


Hay distintas interpretaciones sobre los beneficios del yoga. Algunas personas se muestran más escépticas que otras ante la filosofía y la religión que acompañan a esta práctica, pero ciertamente quien práctica el yoga consigue un incremento de bienestar físico y mental. Existen innumerables estudios que prueban que la práctica de este ejercicio desciende los niveles de estrés y aumenta la sensación de felicidad y salud. La práctica regular de este ejercicio puede suponer para algunas personas una auténtica experiencia de cambio. Pero ¿cómo sucede esto?

¿Qué es el yoga?

El Yoga tiene su origen en India y se lleva practicando más de 5.000 años. Se basa en una serie de movimientos y ejercicios de respiración. En la India yoga y religión están íntimamente ligadas, para ellos sanarse implica sanar el cuerpo y también sanar el espíritu, la palabra “yoga” significa “unión”. En Occidente se disocia la práctica del yoga y la religión, pero la persona que lo practica sigue experimentando un estado de conciencia, equilibrio y bienestar que no distan mucho del significado original de la palabra.

Beneficios del yoga



Una de las cosas que a menudo causa escepticismo son los “efectos milagrosos” que se le atribuyen a la práctica del yoga. Pero analicemos un momento lo que ocurre en realidad: en cuestiones de salud y bienestar lo realmente importante es cuidar las cosas más básicas. El yoga, mediante sus simples ejercicios, fortalece aspectos que son la mismísima base de la salud: mejoramos la fuerza y la flexibilidad, la respiración, la concentración y la postura. Esto repercutirá en todos los órganos de nuestro cuerpo. Si nos ponemos desgranar lo que ocurre después entenderemos por qué se le atribuyen resultados prodigiosos a esta práctica:

Una de las partes más relevantes es la respiración. Resulta evidente pensar que la buena respiración mejorará nuestro sistema respiratorio, que no es poco. Pero mediante la correcta oxigenación de nuestro organismo conseguiremos, entre otros, una mejor digestión, un mejor funcionamiento del sistema nervioso, del cerebro, el corazón, mejoras en la piel y, por supuesto, una sensación de bienestar y reducción de la ansiedad. Todas esas mejoras tendrán, a su vez, otras consecuencias positivas.

El descenso del nivel de Cortisol (hormona del estrés), por ejemplo, produce una mejora en el sistema inmunológico, fortalece la memoria, mejora nuestro estado de ánimo, favorece la absorción de calcio, disminuye la presión arterial y mejora la sensibilidad a la insulina. Además, mediante la reducción de la ansiedad, logramos controlar los comportamientos compulsivos, como por ejemplo comer sin hambre, trabajar en exceso, consumir medicamentos en exceso, o pasar noches y noches sin dormir.

El ejercicio de la concentración, por su parte, produce mejoras en la coordinación, tiempo de reacción, memoria e incluso los niveles de coeficiente intelectual. Adquirimos mayor habilidad para resolver problemas y aumentamos la seguridad en nosotros mismos.

Las consecuencias de una buena postura y una musculatura fuerte también son muy extensas y afectan a diversos aspectos de nuestra salud física y mental: reduce la fatiga crónica, los dolores de espalda, problemas de articulaciones, insomnio y todo lo derivado de estos problemas.

Por último, si pensamos en todo lo anterior y qué puede suponer para nuestro bienestar general, se puede inferir que el yoga puede mejorar nuestra salud física y mental, nuestra autoestima e incluso las relaciones con los demás. Mediante el yoga podemos aprender a curar nuestras dolencias prescindiendo de las drogas de farmacia y adquirir una mejor calidad de vida… que empieza por cosas tan simples como una buena respiración o una buena postura. Increíble ¿verdad?

Via naturarla.es

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